lunes, 11 de enero de 2010

Las bicicletas holandesas

Ayer mientras me tomaba un té de esos que contienen hierbas medias raras (legales todas, jajaja) entraron a la cafetería una pareja de extranjeros, se sentaron justo frente a mí y ordenaron un par de cervezas.
La plática con ellos no empezó sino hasta que me preguntaron por una lavandería "no soy de aquí" les dije para justificar mi desconocimiento sobre ese tipo de establecimientos. La verdad no recuerdo que otros rumbos siguió esa conversación pero terminamos platicando sobre los propósitos que nos tenían en Durango, el trabajo era el mío, el de ellos uno que me dejó sorprendida y envidiándolos.
Esta pareja, que después supe eran de Holanda, empezó hace unos días un viaje desde Ciudad Juárez hasta la Ciudad de México en bicicleta, me sorprendió conocerlos, me dejó con un buen sabor de boca la conversación con ellos y me agradó que durante estos días de su viaje (según me comentaron) han encontrado mucha gente solidaria que les ha abierto las puertas de sus casas y les ha compartido de su comida.
Es interesante conocer personas así, me pregunto si algún día yo haré realidad un plan de esos.

2 comentarios:

Lazcags dijo...

esas inesperadas personas que uno conoce le dejan un buen sabor de boca y en ocasiones ganas de huir y hacer ese tipo de aventuras...pero bueno...somos amos de nuestras propias aventuras mi Caro, algún día diremos es el día para hacerlo....cuidate..saludos!

Flor de Loto dijo...

Creo que has tenido experiencias así: cuando viajaste a Chiapas y además, cada vez que vas de viaje por tu trabajo, eres como una mochilera que se inserta en lo más profundo de la sociedad, guardas en tu mente los significados y los aprendizajes... ¡ya lo has hecho!

Besos!